miércoles 4 de junio de 2008

Crisis de Pareja

Crisis de Pareja
La vida es una sucesión de cambios constantes. Dos personas se unen en un momento particular de la vida. En esa circunstancia se tienen ciertos gustos, ideas y valores, así como conflictos y anhelos propios de la etapa que se está viviendo. En la relación se definen roles, tareas y modos de vincularse. El paso del tiempo va cambiando a los enamorados, pero no siempre en el mismo sentido. Roles que antes se desempeñaron con placer, ahora pueden ahogar. Tareas que se delegaron con gusto, hoy quizás se quieren recuperar. Lo que primero se vivió como oportunidad, en este momento puede sentirse como un freno.
Muchas veces estos cambios ocurren sin hacer ajustes en la forma de relacionarse como pareja. Entonces, un día las diferencias y las insatisfacciones ya no pueden esconderse, y afloran intensamente.
Toda crisis es señal clara de un desajuste que exige transformaciones. Una relación sacudida por una crisis no puede quedarse como estaba antes, porque se destruye. Es un sismo que exige mirarse y rescatar todo lo necesario para restablecer la intimidad y la creatividad perdidas. Es una invitación a decirse lo no dicho, a superar el defasaje que el tiempo ha provocado y a poner esfuerzo para buscar nuevos puntos de encuentro y seguir creciendo juntos.
Es importante que considerar algunos indicadores que revelan la existencia de conflictos. Detectados con antelación, permiten efectuar correcciones, particularmente en cuanto a la búsqueda y el mantenimiento de un adecuado nivel de comunicación marital. Entre las señales que muestran desajustes en la pareja se encuentran:

"Toda crisis es señal clara de un desajuste que exige transformaciones."

- La pareja deja de compartir el desayuno con su cónyuge.- Los diálogos se tornan cada vez más escasos o forzados. - Aumentan las horas silenciosas frente al televisor. - No se proponen ni organizan salidas conjuntas. - No se comparten actividades rutinarias u ociosas. - Los desacuerdos se vuelven cada día más frecuentes y se originan por motivos a veces irrelevantes (qué comer, el orden o desorden de la vivienda, adónde ir de paseo).
El origen de este deterioro en las relaciones interpersonales y el nivel y calidad de comunicación pueden ser la "punta del iceberg" de otros problemas o situaciones personales o de la pareja. Y éste es el momento apropiado para descubrirlos, debatirlos cariñosamente y resolverlos para recuperar la armonía de pareja.

DIFERENTES CRISIS DE PAREJA

En toda relación de pareja sobrevienen crisis. Algunas son completamente normales y se inscriben dentro del proceso normal de maduración conyugal.
Algunos tipos de crisis que pueden afectar a las parejas son:
- Desgaste de la convivencia. En todas las parejas se dan crisis por el simple hecho de vivir juntos. Es un desgaste normal.
- Infidelidad. Por regla general este tipo de crisis es grave y puede derivar en la ruptura de la pareja. A veces se mantiene la vida de la pareja gracias a la capacidad de renuncia y sufrimiento de una de las partes, que llega a tener comportamientos verdaderamente heroicos.
- Intromisión de la familia política. La actuación desacertada e inoportuna de alguna parte de la familia política provoca una situación difícil y cargada de tensiones psicológicas.
- Excesiva dedicación a la vida profesional. Se da más en los hombres, sobre todo profesionales, que cada vez tienen menos tiempo para su familia puesto que su trabajo les ocupa la mayor parte del tiempo.
- Enfermedad psíquica de uno de los miembros de la pareja. Cuando uno de los miembros de la pareja sufre trastornos psicológicos o psiquiátricos se dan crisis importantes que hacen muy difícil la convivencia.
- Monotonía. Es la crisis que se da cuando la vida se vuelve vacía, insípida, aburrida. En este tipo de crisis, lo que falta son recursos para evitar la rutina.
- Ascenso profesional no compartido. Estas crisis se dan cuando uno de los miembros de la pareja tiene un importante ascenso profesional en breve tiempo, dejando a su pareja en un cierto desnivel social o cultural.

Además de las crisis mencionadas, existen etapas críticas para la pareja que merecen especial atención:
- La barrera de los 7 años. En los primeros siete años de vida en común puede aparecer una crisis que los psicólogos conocen como "de habituación". Las cosas pierden valor a medida que se hacen habituales, y lo mismo sucede con los comportamientos.

La llegada del primer hijo. La irrupción de un bebé en la casa trastoca completamente el ritmo de vida. La mujer suele volcarse mucho más a él, y está menos disponible para el hombre.
- La marcha de los hijos del hogar, y otras circunstancias que supongan una crisis personal (jubilación, etc.) provocan situaciones de gran tensión.

CHEQUEO MATRIMONIAL

El chequeo requiere de un poco de reflexión y análisis personal, luego de un intercambio honesto, tranquilo y positivo. Cada uno de los integrantes de la pareja debe responder individualmente a cada una de las cinco preguntas que aparecen a continuación y prepararse para el intercambio posterior con su pareja:
1. Las tres experiencias de mi vida contigo que me han hecho más feliz son: 2. Analizando esas tres experiencias, lo que encuentro de común en ellas, y a lo que atribuyo tanta felicidad es a: 3. Las tres cosas que más me agradan de ti son: 4. Si para mejorar la relación entre tú y yo tuviéramos que cambiar algo, ¿qué creo que debemos cambiar? y ¿por qué? 5. Analizando la forma en que tú y yo acostumbramos dialogar, ¿qué creo que nos convendría hacer para mejorar nuestro diálogo?
Una vez que cada uno haya contestado por escrito las cinco preguntas, hay que intercambiar los papeles. Cada uno debe leer el escrito del otro. Cuando hayan terminado de leer y meditar las respuestas, la pareja debe hablar sobre lo que han descubierto de su relación:
- ¿Se han dado cuenta de lo que están haciendo o dejando de hacer? - ¿Hubo coincidencias o lo que predomina son las diferencias? - ¿Hubo sorpresas? ¿Qué aprendieron de ellas? - ¿Han encontrado vías de acercamiento entre los dos?

"Es bueno... Aprender a enfocar la crisis como un alto en el camino que prepara para vivir mejor."

Es importante que este intercambio no se convierta en reclamo, sino en un interés por conocerse mejor, entenderse y aceptarse. Sin embargo, si se dieron cuenta de que el intercambio se convirtió en una sesión de quejas y reclamos, el chequeo ha cumplido su cometido, pues está revelando que la pareja tiene aspectos débiles. El enojo y el desacuerdo no quieren decir que el matrimonio esté en crisis, pero sí demuestran que hay cosas para mejorar.

CÓMO EVITAR Y RESOLVER LAS CRISIS DE PAREJA

Existen actitudes y prácticas que ayudan afrontar de manera natural y positiva las diferentes crisis que se dan en la vida matrimonial. A continuación se presentan algunas de ellas.
CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS
Algunas consideraciones que es bueno tener en cuenta a la hora de afrontar los problemas son:
- Abordar sólo un problema por vez. Muchas veces a la hora de afrontar un problema, la pareja comienza a divagar, pasa de un problema a otro sin terminar de solucionar el primero.
- Los problemas deben tratarse en privado y en un lugar tranquilo y neutro.
- Repetir el contenido del mensaje recibido. A la hora de resolver un inconveniente es importante hacer un resumen de lo que la otra parte ha dicho, para comprobar que se le ha entendido bien.

"Cuando se llega a una solución posible, ponerla en práctica implica un cambio en la forma de actuar. Este cambio se ha de producir en ambos cónyuges."

- Ser positivos o encontrar el lado positivo del reclamo del cónyuge.
- No hay que hacer deducciones. Sólo hay que hablar de lo que se pueda observar. Las disputas acerca de lo que se cree que una persona siente o piensa, no edifican.
- Centrar la atención en las soluciones. Una vez que se llega a un acuerdo acerca del problema, hay que centrarse en buscarle soluciones. No es bueno hacer comentarios referentes al pasado.
- Aprender a enfocar la crisis como un alto en el camino que prepara para vivir mejor.
- El cambio de comportamiento ha de ser mutuo. Cuando se llega a una solución posible, ponerla en práctica implica un cambio en la forma de actuar. Este cambio se ha de producir en ambos cónyuges.

CÓMO MANEJAR LOS CONFLICTOS

Hay cinco reglas básicas diseñadas para proteger a la pareja de los conflictos.
Regla 1. Cuando el conflicto comienza a escalar en intensidad se recomienda hacer una pausa e intentarlo nuevamente, o acordar hablar del tema más tarde, especificando el momento para hacerlo.
Regla 2. Si existen problemas de comunicación se puede utilizar la siguiente técnica:
Quien habla tiene el "turno". Para materializar el "turno" se usa un lápiz, un reloj, etc. Quien no tiene el "turno" es el que escucha.
Quien habla debe tener el "turno" en la mano y debe expresar de sus propios sentimientos y pensamientos. No pensar y hablar por el otro. Hay que ser breve y preciso y luego ceder el "turno" al otro.
Quien escucha debe repetir brevemente lo que entendió, para saber si esto es correcto. Debe centrarse en el mensaje, y no distraerse pensando en cómo refutar. No está permitido emitir opinión ni hacer gestos mientras se escucha.

"Cuando el conflicto comienza a escalar en intensidad se recomienda hacer una pausa e intentarlo nuevamente, o acordar hablar del tema más tarde."

Regla 3. Cuando se utiliza la técnica descripta es esencial entender que se está discutiendo para luego resolver el problema. Hay que aprender a discutir para resolver efectivamente los problemas.
Regla 4. Cuando se desea abordar un conflicto, cualquier miembro de la pareja puede decir que no desea hablar en ese momento, pero debe prometer que lo hará más tarde. No sirve de nada hablar si uno de los miembros de la pareja no está dispuesto o no está listo para hacerlo.
Regla 5. Háganse un tiempo para reunirse una vez por semana. Encuentren un momento para divertirse juntos. Acuerden no sacar temas para discutir y eviten las peleas.

EL PERDÓN EN LA PAREJA
Mantener archivadas las experiencias negativas, conservar las cuentas pendientes con el ser amado, pone en evidencia la existencia de rencor y resentimiento, sentimientos que envenenan cualquier relación humana.
Cuando se guardan resentimientos, las personas entran en un juego interminable de cobrarse cuentas pendientes que hace infelices a todos los involucrados. Al que no olvida, porque el simple hecho de estar recordando cosas negativas le amarga la vida. Y al que se le echan en cara las cuentas pendientes, porque se siente culpable, agredido y manipulado.
Un elemento importante para lograr la felicidad es el saber perdonar. Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento. Cuando una persona perdona, ayuda a quien la ofendió, pero esencialmente se ayuda a sí misma, porque se deshace de los sentimientos negativos y recupera el equilibrio y la paz interior.
Cuando se toman actitudes de desquite, cuando se guardan cuentas pendientes, cuando se entra en un juego de "toma y saca", se está cultivando la infelicidad. En cambio, el perdón generoso, desinteresado, es una excelente inversión en la propia felicidad.

LA FELICIDAD EN LA PAREJA
Un grupo de investigadores observaron diferentes parejas estables y felices de diversas nacionalidades y llegaron a la conclusión que existen características comunes en las parejas sólidas. Estas son:

"La existencia de rencor y resentimiento... envenenan cualquier relación humana.."

Compromiso con el otro. Las parejas felices se ayudan mutuamente. Nutren constantemente su relación. Reiteran día a día el compromiso que tienen uno con el otro.
Aprecio mutuo. Las parejas sólidas se aman y respetan la individualidad del otro, su ser, su personalidad, su desarrollo en el mundo. Ambos miembros están satisfechos de la relación y disfrutan de muchas ventajas. Pueden expresar su sexualidad, tienen con quien hablar de todo, se sienten queridos y valiosos.
Buena comunicación. Mantienen un estilo de comunicación eficaz, basado principalmente en la sinceridad y el respeto mutuo. Tienen capacidad para comprender el punto de vista del cónyuge.
Compartir tiempo juntos. Las parejas felices encuentran tiempo para hacer cosas juntos. Aunque cada uno tenga actividades que los absorben, planifican de tal modo que exista tiempo para estar juntos.
Unirse en la adversidad. Las parejas sólidas se unen para hacer frente a las crisis. Ven cada problema con la realidad que tiene, sin magnificar la situación. Han aprendido que Dios siempre tiende sus manos de amor, más aún en medio de las grandes tormentas.
Tener flexibilidad. Tienen un intercambio comprensivo de posiciones de poder. Según las situaciones y de acuerdo con las capacidades de cada quien, a veces uno y a veces otro ejerce el liderazgo.

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Ante una crisis es necesario ejercitar nuevos modelos que permitan vincularse de otra manera, y así romper el circulo vicioso que se produce en la relación de pareja. El principal objetivo es modificar ese estático tablero que impide crecer. Esto se logra produciendo movimientos estratégicos que generen respuestas positivas y conduzcan hacia la felicidad.
Las crisis son oportunidades para crecer******
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