lunes 5 de octubre de 2009

Mercedes Sosa


MERCEDES

Negra. Bella y simple negra.
Dulce tibia voz que se cuela como luz en mi garganta.
Suave reflejo de luna que me canta en su abrazo.

Has elegido el sonido para saborear mis tardes,
has elegido la voz para acariciar el viento.
Has elegido la música para dibujar tu vida,
has elegido mi mundo, para hacerlo más bueno.

Hoy me duele verte lejos, me duele que intentes despedirte.
Y te escucho incansablemente, casi siento que puedo tocarte.

Pasó sólo una noche. Me quedé dormida y te fuiste.
A dónde habrás elegido pertenecer ahora.
Dónde llevaste tu canto, el húmedo color con el que el silencio se estremece.
Qué mundo elegiste para hacer más bueno.

Ve tranquila suave cantora de los pueblos.
Ve tranquila que has hecho más que lo suficiente.
Has alumbrado esta tierra con tu huella. No estarás sola ni vacía nunca.

Ve tranquila hermosa madre que mi alma ya está sana.
Una nota que escapó de tu garganta, se instaló en mi cuerpo
y allí te guardaré siempre.

Ve tranquila, que he guardado tu voz en mi vientre,
Y así seguirás vibrando en los cuerpecitos de mis hijos,
y así seguirás viajando, empapándonos de luna.

Te encuentro al final del camino,
para que me abraces, para que me acunes.

Mientras tanto, dormiré a mi hija con tus canciones.

Guadalupe Covas de Torres(Argentina), Coyoacán, México DF, 3 y 4 de Octubre de 2009

martes 21 de julio de 2009

LAS NEGOCIACIONES NUESTRAS DE CADA DÍA

LAS NEGOCIACIONES NUESTRAS DE CADA DÍA

Coria, Clara


Sobre la Autora

CLARA CORIA es psicóloga clínica e investigadora de las problemáticas del dinero, el poder y el éxito desde la perspectiva del género. Miembro fundadora del centro de Estudios de la Mujer de Buenos Aires, consultora de la Subsecretaría de la Mujer de la Nación y miembro de la Asociación de Psicología y Psicoterapia de Grupo, es autora de El sexo oculto del dinero, El dinero en la pareja y Los laberintos del éxito, publicados por Paidós.

Acerca del Libro

En la última década, las negociaciones y las mediaciones se pusieron a la orden del día. Sin embargo, a pesar del interés sostenido y entusiasta, poco se ha investigado acerca de las negociaciones "sin nombre": aquellas que se llevan a cabo diariamente, que fluyen de la mañana a la noche, pasando de la cama a la mesa, a través del baño, los pañales, la limpieza hogareña, la asignación del automóvil familiar, la distribución del dinero y los tiempos de reposo o distracción.

Tampoco se ha indagado acerca de las inhibiciones que sufren muchas mujeres a la hora de negociar, por creer que sólo la gente "interesada" negocia o porque la necesidad de ser "justas" les impide defender sus intereses personales.

Este libro ha sido escrito desde una perspectiva de género, en la cual se ha focalizado la problemática femenina. Sin embargo, ello no margina a los varones, porque lo que afecta a una mitad de la humanidad necesariamente afecta a la otra; por lo tanto, no resulta sorprendente que, al dilucidar ciertos conflictos "femeninos", se abran también vías de esclarecimiento útiles para los varones.

Público destinatario

La autora es conocida por un público bastante amplio, sobre todo de mujeres, y este libro puede llegar a interesar mucho. Es necesario vincularlo con temas de mediación, negociación, cuestiones de género, administración del tiempo y del dinero por parte de la mujer, etc. Libro para todo público y para los profesionales que trabajen con grupos de mujeres.

domingo 14 de junio de 2009

Una Vida Libre de Vacas

Una Vida libre de vacas
La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo y mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro la lección más importante que podía aprender el joven discípulo era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.-

Para impartir su lección al joven, el maestro decidió que aquella tarde visitaran juntos algunos de los parajes más pobres de la provincia. Después de caminar un largo rato encontraron el vecindario más triste y desolador de la comarca y se dispusieron a buscar la más humilde de todas las viviendas.

Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más alejada del caserío era, sin duda alguna, la más pobre de todas. Sus paredes se sostenían en pie de milagro aunque amenazaban con venirse abajo en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios se acumulaban a su alrededor dándole un aspecto decrépito y repulsivo. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de apenas seis metros cuadrados vivían ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse de cualquier manera en aquel reducido espacio.

Sus ropas viejas y remendadas, y la suciedad y el mal olor que envolvía sus cuerpos, eran la mejor prueba de la profunda miseria que ahí reinaba. Sus miradas tristes y sus cabezas bajas no dejaban duda de que la pobreza y la inopia no sólo se había apoderado de sus cuerpos sino que también había encontrado albergue en su interior.

Curiosamente, en medio de este estado de penuria y pobreza total la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacuchenta vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir. La vaca era la única posesión material con la que contaban y lo único que los separaba de la miseria total.

Y allí, en medio de la basura y el desorden, el maestro y su discípulo pasaron la noche. Al día siguiente, muy temprano, asegurándose de no despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada pero, antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo en voz baja a su discípulo:

-Es hora de que aprendas la lección que nos trajo a estos parajes.

Después de todo, lo único que habían visto durante su corta estadía eran los resultados de una vida de conformismo y mediocridad, pero aún no estaba del todo claro para el joven discípulo cuál era la causa que había originado tal estado de abandono. Ésta era la verdadera lección, el maestro lo sabía y había llegado el momento de enseñársela.

Ante la incrédula mirada del joven, y sin que éste pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda.

-¿Qué has hecho maestro? –dijo el joven susurrando angustiadamente para no despertar a la familia-. ¿Qué lección es ésta que deja a una familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca que era su única posesión?

Sin inmutarse ante la preocupación de su joven discípulo y sin hacer caso de sus interrogantes, el anciano se dispuso a continuar su marcha. Así pues, dejando atrás aquella macabra escena, maestro y discípulo partieron. El primero, aparentemente indiferente ante la suerte que le esperaba a la pobre familia por la pérdida del animal. Durante los días siguientes al joven le asaltaba una y otra vez la nefasta idea de que, sin la vaca, la familia seguramente moriría de hambre. ¿Qué otra suerte podían correr tras haber perdido su única fuente de sustento?

La historia cuenta que, un año más tarde, los dos hombres decidieron pasar nuevamente por aquel paraje para ver qué había ocurrido con la familia. Buscaron en vano la humilde vivienda. El lugar parecía ser el mismo, pero donde un año atrás se encontraba la ruinosa casucha ahora se levantaba una casa grande que, aparentemente, había sido construida recientemente. Se detuvieron por un momento para observar a la distancia, asegurándose que se encontraran en el mismo sitio.

Lo primero que pasó por la mente del joven fue el presentimiento de que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado duro para aquella pobre familia. Muy probablemente, se habían visto obligados a abandonar aquel lugar y una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de éste y había construido una mejor vivienda.

¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y su familia? ¿Qué habría sucedido con ellos? Quizás fue la pena moral la que los doblegó. Todo esto pasaba por la mente del joven mientras se debatía entre el deseo de acercarse a la nueva vivienda para indagar por la suerte de lo antiguos moradores o continuar su viaje y así evitar la confirmación de sus peores sospechas.

Cuál no sería su sorpresa cuando, del interior de la casa, vio salir al mismo hombre que un año atrás les había dado posada. Sin embargo, su aspecto era totalmente distinto. Sus ojos brillaban, vestía ropas limpias, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo significativo había sucedido. El joven no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible? ¿Qué había acontecido durante ese año? Rápidamente se dispuso a saludarle par averiguar qué había ocasionado tal cambio en la vida de esta familia.

-Hace un año, durante nuestro breve paso por aquí –dijo el joven- fuimos testigos de inmensa pobreza en la que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este tiempo para que todo cambiara?

El hombre, que ignoraba que el joven y su maestro habían sido los causantes de la muerte de la vaca, les contó cómo, casualmente el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su escasa fortuna, había degollado salvajemente al pobre animal.

El hombre les confesó a lo dos viajeros que su primera reacción ante la muerte de la vaca fue de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la leche que producía la vaca había sido su única fuente de sustento. Más aún, poseer este animal les había ganado el respeto de los vecinos menos afortunados quienes seguramente envidiaban tan preciado bien.

-Sin embargo –continuó el hombre- poco después de aquel trágico día, nos dimos cuenta que, a menos que hiciéramos algo, muy probablemente nuestra propia supervivencia se vería amenazada. Necesitábamos comer y buscar otras fuentes de alimento para nuestros hijos, así que limpiamos el patio de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y sembramos hortalizas y legumbres para alimentarnos.

-Pasado algún tiempo, nos dimos cuenta que la improvisada granja producía mucho más de lo que necesitábamos para nuestro sustento, así que comenzamos a venderle algunos vegetales que nos sobraban a nuestros vecinos y con esa ganancia compramos más semillas. Poco después vimos que el sobrante de la cosecha alcanzaba para venderlo en el mercado del pueblo. Así lo hicimos y por primera vez en nuestra vida tuvimos dinero suficiente para comprar mejores vestidos y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva. Es como si la trágica muerte de nuestra vaca, hubiese abierto las puertas de una nueva esperanza.

El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su sabio maestro quería enseñarle. Era obvio que la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades.

El maestro, quien había permanecido en silencio escuchando el fascinante relato del hombre, llevó al joven a un lado y le preguntó en voz baja:

-¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, habría logrado todo esto?

-Seguramente no –respondió el joven.

-¿Comprendes ahora? La vaca, además de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de conformismo y mediocridad. Cuando ya no contaron más con la falsa seguridad que les daba sentirse poseedores de algo, así sólo fuera una flacucha vaca, tomaron la decisión de esforzarse por buscar algo más.

-En otras palabras, la vaca, que para sus vecinos era una bendición, les daba la sensación de no estar en la pobreza total, cuando en realidad vivían en medio de la miseria.

-¡Exactamente! –respondió el maestro-. Así sucede cuando tienes poco, porque lo poco que tienes se convierte en una cadena que no te permite buscar algo mejor. El conformismo se apodera de tu vida. Sabes que no eres feliz con lo que posees, pero tampoco eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para cambiarla. ¿Ves lo trágico de la situación?

-Cuando tienes un trabajo que odias, con el que no logras satisfacer tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo que no te gusta, pero que cubre tus necesidades mínimas y te ofrece cierta comodidad aunque no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes. Es fácil caer presa del dar gracias ya que por lo menos cuentas con algo… Después de todo, hay muchos que no tienen nada y quisieran contar con el trabajo que tú tienes.

Esta idea es similar a aquella vaca y, a menos que te deshagas de ella, no podrás experimentar un mundo distinto al que has vivido. Estás condenado a ser víctima de por vida de estas limitaciones que tú mismo te has encargado de establecer. Es como si hubieses decidido vendar tus ojos y conformarte con tu suerte.

Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades. Cargamos con pretextos y disculpas para explicar por qué no estamos viviendo la vida que queremos. Nos damos excusas que ni nosotros mismos creemos, que nos dan un falso sentido de seguridad cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades que sólo podremos apreciar si matamos a nuestras vacas.

«Qué gran lección», pensó el joven discípulo a inmediatamente reflexionó acerca de sus propias vacas. Durante el resto del viaje recapacitó acerca de todas aquellas limitaciones que él mismo se había encargado de adquirir a lo largo de su vida. Prometió liberarse de todas las vacas que lo mantenían atado a una existencia de mediocridad y le impedían utilizar su verdadero potencial.

Indudablemente, aquel día marcaba el comienzo de una nueva vida, ¡una vida libre de vacas!

Dr. Camilo Cruz

viernes 1 de mayo de 2009

35.ª Feria Internacional del Libro de Bs.As.

Lema de la Feria
“Pensar con libros”
Es un modo de referirse al libro como al más eficaz y persistente, y todavía no superado, instrumento de reflexión y autoconocimiento que posee el ser humano. Al mismo tiempo, se menciona también, indirectamente, la necesidad de “enseñar” a pensar con libros como arma pedagógica, desde el Jardín de Infantes hasta la Universidad, en una época que ha cometido, en este campo, muchas omisiones y frivolidades. Por fin se habla, más específicamente, de los géneros contenidos en este lema, incluyendo entre otros, el ensayo filosófico y político, la crítica ideológica y social, y las necesarias reescrituras de la historia.

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es la más grande de su tipo en el mundo de habla hispana. Es considerada como uno de los eventos culturales y editoriales más importantes de Latinoamérica; actuando como un lugar de encuentro entre autores, editores, libreros, distribuidores, educadores, bibliotecarios, científicos y más de 1.200.000 lectores de todo el mundo.

Fechas y horarios de funcionamiento
Funcionamiento para el público en general:
23 de abril al 11 de mayo de 2009, en los siguientes horarios:
Domingos a jueves, de 14:00 a 22:00
Viernes y sábados, de 14:00 a 23:00
Jueves 30 de abril, de 14:00 a 01:00 – Noche de la Feria
Viernes 1. º de mayo, abierta en su horario habitual de 14:00 a 23:00

Valor de la entrada, descuentos, beneficios
Entrada general
Lunes a jueves: $10,00 (diez pesos).
Viernes, sábados, domingos y feriado (1º de mayo): $13,00 (trece pesos).
Entradas sin cargo
En los siguientes casos:
Todos los días para menores de 12 años acompañados por un adulto.
Todos los días para discapacitados
De lunes a viernes (con excepción del 1.º de mayo) para jubilados, pensionados, estudiantes, docentes y profesores, presentando su comprobante o carnet.
El día jueves 30 de abril, la entrada será libre y gratuita a partir de las 20.30, con motivo de La noche de la Ciudad en la Feria.


viernes 24 de abril de 2009

Familia funcional o disfuncional

La familia es la base de la sociedad, es el núcleo donde se constituye la formación de la personalidad de cada uno de sus miembros, es el pilar sobre el cual se fundamenta el desarrollo psicológico, social y físico del ser humano.Es el asiento del legado emocional de cada ser humano, e idealmente debe suplir a sus miembros del sentimiento de seguridad y estabilidad emocional, nutrido en un ambiente de aceptación, seguridad y amor.El sistema familiar, está formado por una estructura (la pareja como esposos y padres, y los hijos, que a su vez son hermanos entre sí; cabe destacar que esta organización puede variar de una familia a otra), y por interacciones entre sus miembros. De estos dos aspectos de la familia, emanan funciones que el sistema debe cumplir.
La funcionalidad tiene que ver, precisamente, con las funciones que cumple o no la familia; entre éstas, la enseñanza de valores, el desarrollo de la personalidad y el crecimiento adecuado de sus miembros, y no con la conformación o estructura del sistema en sí.De aquí se desprende que, sin importar la estructura o composición familiar, una familia puede ser funcional o disfuncional.

El concepto de familia se amplió a; familia extendida, familias combinadas, abuelos criando nietos, hermanos criando hermanos, madres criando hijos, y padres criando hijos.Las “familias combinadas, o reconstruidas” es decir, que inician a partir de segundas nupcias, y por tanto, integran los hijos de cada uno de los progenitores, enfrentan condiciones especiales en relación con el modelo convencional de familia biológica, gran parte se manifiesta de manera negativa y esto no por naturaleza, sino por el mal manejo de los acontecimientos. Por ello, es vital que los padres fomenten relaciones saludables entre todas las partes involucradas, teniendo presente ante todo, el bienestar de los niños.

La reacomodación familiar, es un proceso que se debe dar de forma natural y no forzada.Si usted es el nuevo miembro en la familia, debe tener presente que no llegó para sustituir o a excluir al progenitor, vino para enriquecer a la familia con otra figura de amor, autoridad y armonía. No se permita hablar mal delante de sus hijos de su expareja. Esto va a herir a sus hijos, y no ayudará en el proceso de acople.Su amor es incondicional, independientemente de las conductas, acciones, y personalidades.Es importante comprender que cada hijo es único, especial y diferente. Por eso, permita que vivan su proceso a su propio ritmo. Los límites son una muestra de amor y seguridad, por lo que deben cumplirse, pero deben ser acompañados de diálogo, consideración, amor y respeto.Recuerde que la madrastra o el padrastro es un colaborador, no el nuevo papá. El que se le dé el título de papá, o mamá, es una prerrogativa exclusivamente de los niños, no se puede imponer.
Cuando él o ella no está:Hay diversas circunstancias en la vida que hace que alguno de los cónyuges se ausente del hogar, ya sea por la muerte de alguno, por abandono o por diferentes circunstancias. En no pocas ocasiones, esta ausencia sobreviene de manera imprevista, incidiendo de manera desfavorable en la dinámica familiar. Generalmente los que se mantienen en casa tratan de asumir roles y responsabilidades de la persona ausente, esto es un esfuerzo equivocado que sólo dolor y frustración puede generar ya que dicha ausencia no puede ser sustituida. Por el contrario, el padre o madre que se mantiene en casa debe esforzarse por hacer de la mejor manera posible lo que le corresponde, y debe dejar que su exconyuge mantenga una relación adecuada con sus hijos. Todavía más inconveniente es asignarle a sus hijos roles del padre o la madre ausente.Es muy importante que cuando él o ella ya no está, replantear la dinámica familiar a partir de la aceptación de la realidad, adaptación a las nuevas circunstancias y el diseño de un nuevo proyecto de vida con los hijos. Además se debe propiciar la reconstrucción de los vínculos familiares, que permitan el resguardo de los buenos recuerdos, el impulso de las relaciones saludables, el respeto entre cada uno de los miembros, aun con el que está fuera del hogar, que seguirá siendo importante e indispensable en la vida de los hijos e hijas.
Familias sin hijos:La maternidad y la paternidad es una elección. Hoy las parejas deciden si desean tener hijos o no. Anteriormente a las parejas se les asignaba el rol de que, una vez que se casaban “tenían que tener hijos”, se veía como parte del matrimonio el tener hijos. Y se hablaba que familia era la pareja y los hijos. Sin embargo, un matrimonio sin hijos, es también una familia completa.Los matrimonios toman la decisión de ser padres o no, ya no es algo asignado sino elegido. La pareja sin hijos debe resistir la presión social de tenerlos por tradición, y deben verse así mismos como una familia completa.
Abuelos criando nietos:Los abuelos tienen un lugar muy especial en la vida de los nietos. La mayoría de los abuelos ocupan un lugar muy especial en el plano emocional. Los abuelos y abuelas además de cuidar desinteresadamente a sus nietos cuando sus padres están atareados con el trabajo o ausentes por otras razones, entregan una dosis extra de cariño que cae muy bien en la vida de sus nietos.Existe una relación especial entre estas dos generaciones, con características que muchas veces no se dan entre padres e hijos.Por ejemplo, algo que fortalece este lazo es que muchos abuelos ya han salido de los años altamente competitivos a nivel laboral. Esto les permite tomarse con más calma y con menos presión del diario vivir.El hecho de que en la relación nietos - abuelos no haya tensión que suele darse entre los padres y sus hijos por asuntos de disciplina y educación, hace que este vínculo sea más flexible, aunque de respecto mutuo. Los abuelos no tienen el deber de disciplinar pues esta función corresponde a los padres. Además, al no tener los abuelos la preocupación de ser los principales agentes de formación, pueden entregar a sus nietos, aquellas cosas que tal vez, no pudieron o supieron dar a sus hijos-hijas. Lo anterior no quiere decir que los abuelos no desempeñen el papel de educadores, pues aunque no es su obligación, suelen transmitir a sus nietos conocimiento. Es importante que los padres y abuelos se comuniquen constantemente con respecto a la disciplina, es crucial que no desautorice a los padres o desacrediten las normas que ellos han establecido. Cuando los abuelos se sienten mal aplicando cierta clase de reglas, se recomienda tener una abierta conversación con los padres para buscar acuerdos. Una posición más clara para el chico que pueden asumir, es decirle a sus nietos y nietas; “esto que estás haciendo te lo permitimos aquí en nuestra casa, pero cuando estés en la tuya, debes hacer lo que tus padres te indiquen.”

La familia funcional presenta las siguientes características:

Límites: La función de estos, es marcar una diferenciación entre los subsistemas y su definición es fundamental para el buen funcionamiento de la familia. Existen buenos límites generacionales cuando los padres se comportan como padres y los hijos como hijos. La claridad de los límites es un parámetro muy útil en la valoración del funcionamiento familiar. Aquí existe entre sus miembros lealtad suficiente para mantenerlos unidos con flexibilidad a pesar de las diferencias individuales, se estimula el desarrollo personal y se respeta la autonomía. Se pueden diferenciar estos límites en tres tipos:Límites o Fronteras Externas, claras y permeables, lo cual permite que la familia y sus miembros puedan intercambiar información con otros sistemas sociales, al mismo tiempo que desarrollen su sentido de pertenencia.Límites o Fronteras entre subsistemas, claras, de modo que se puedan llevar a cabo las funciones específicas de cada subsistema, al mismo tiempo que se fortalece la jerarquía y se transmiten las reglas de socialización.Límites o Fronteras Individuales bien definidas, de tal manera que cada uno de los miembros de la familia llegue a desarrollar un sentido propio de individuación y autonomía, para desenvolverse en el mundo exterior, al mismo tiempo que perciban a los demás como fuentes de apoyo y aceptación. Donde no se limite la independencia, ni haya una excesiva individualidad.La Jerarquía deberá estar en los padres o tutores, los cuales tendrán la función de brindar un ambiente de seguridad a sus hijos. Además, deberá ser clara y consistente a fin de evitar problemas entre los diferentes miembros que integran cada subsistema familiar. En este indicador debe de analizarse la jerarquía o distancia generacional que puede darse de una manera horizontal (cuando se tiene el mismo poder) o de una manera vertical (cuando hay diferentes niveles de jerarquía). En la relación de esposos debe de existir un sistema de jerarquía horizontal y en la relación de padre-hijos debe de ser vertical. (esto mientras exista la tutela de los padres) La distribución funcional de la autoridad requiere que ésta quede bien definida en cada contexto de la vida familiar. Lo deseable es que la jerarquía más alta sea compartida flexiblemente por los padres en las proporciones que ellos decidan. Los Roles tendrían que presentar una adecuada fluidez y capacidad para el intercambio de funciones, así como un genuino deseo de compartir algunas de ellas. Aquí las tareas o roles asignados a cada miembro están claros y son aceptados por éstos. Es necesario que exista flexibilidad y complementariedad de roles o sea, que los miembros se complementen recíprocamente en el cumplimiento de las funciones asignadas y éstas no se vean de manera rígida.La funcionalidad de los roles depende de su consistencia interna, la cual existe si cada miembro se ve a sí mismo como lo ven los demás y hay acuerdo sobre lo que se espera de él. Se requiere que sean suficientemente complementarios para que funcione bien el sistema, es importante que faciliten el funcionamiento del grupo y que sean aceptados y actuados de común acuerdo, que haya flexibilidad en su asignación de manera que se puedan realizar ajustes periódicos en caso necesario como sucede ante los cambios ambientales (tareas del desarrollo: “Ciclo vital familiar” y de enfrentamiento o crisis familiares no transitorias o paranormatívas).La Comunicación clara, coherente, directa y asertiva tendría que ser la norma dentro de la familia, de manera que permitiera la negociación y resolución de problemas, además de brindar un marco para el desarrollo de la capacidad necesaria para lograr un equilibrio entre la proximidad y la distancia. Para el correcto desempeño de los roles y la realización de las tareas propias de la vida de la familia se requiere de la comprensión mutua, es decir, que los mensajes intercambiados sean claros, directos y suficientes y quienes los reciben lo hagan con apertura y buena disposición para evitar distorsiones. Es decir, una comunicación funcional es a la vez clara, específica y honesta.
Una familia funcional se diferencia de otra disfuncional en el manejo que hace de sus conflictos, no en la presencia o ausencia de estos.Las Reglas serían, en su mayor parte, explícitas y renegociadas a medida que la familia pasa a través de las diversas etapas del ciclo vital, de manera que permitan el desarrollo familiar y la individuación de sus miembros.Las Coaliciones, éstas no se presentarían en una familia funcional.Las Alianzas de tipo inflexibles o rígidas tampoco se presentan en una familia funcional.La Flexibilidad o Adaptabilidad que garantizan el desarrollo y coevolución de sus miembros, al mismo tiempo les da un sentido de pertenencia y estabilidad ante los problemas internos y externos a los que se va enfrentando. Los dos tipos de tareas del desarrollo (ciclo vital familiar y de enfrentamiento o crisis familiares no transitorias o paranormatívas) requieren en gran medida de la capacidad de adaptación, ajuste y equilibrio de la familia para lograr que ésta sea capaz de desarrollarse y enfrentar los momentos críticos de una manera adecuada y mantener el equilibrio en sus miembros. No se puede hablar de funcionalidad familiar como algo fijo y estable, sino como un proceso móvil en ajuste constante.Esta dimensión se encuentra íntimamente relacionada con la comunicación y permea todas las facetas de la estructura familiar. Se requiere de flexibilidad para respetar las diferencias individuales y facilitar la adaptación del sistema ante las demandas de cambio, tanto las internas (propias del desarrollo familiar) como las externas (ambientales).
Los roles que los miembros de la familia disfuncional adoptan para mantener el equilibrio del sistema son rígidos, dañan a las personas porque pierden libertad y el sentido de su propia identidad. En las familias funcionales, los roles son flexibles, y las personas pueden dejar un rol o intercambiar roles sin problema alguno.Las familias disfuncionales mantienen muchos secretos. Se ha dicho que las familias están enfermas en proporción a los secretos que guardan. Esto sucede porque no se puede trabajar para quitar algo que está oculto. Sólo sacando a la luz cada situación es que podemos superarla. Los secretos son aquellas cosas de las cuales estamos avergonzados: suicidios, adulterios, fraudes, abortos, adicciones, etcétera. Es inobjetable que todo lo que se mantiene oculto tiene poder sobre nosotros, porque genera defensas inconscientes. No se puede sanar lo que no se conoce, ni tampoco lo que no se acepta. Tenemos aquí la causa de que lleguen a perpetuarse patrones enfermos por generaciones. La única forma de acabar con estos aspectos disfuncionales es sacarlos a la luz delante de las personas adecuadas y pedir ayuda

Las reglas de la familia disfuncional, según el psicólogo John Bradshaw, son:

1. Control. Debemos controlar los sentimientos y el comportamiento en todo momento. Este es el mecanismo de defensa más importante.2. Perfeccionismo. Tenernos que hacer todo "bien". El miedo de no cumplir lo que se espera de nosotros es la motivación principal. Se vive pendiente de la imagen.3. Culpabilizar. Cuando las cosas no salen como las plancamos nos culpamos o culpamos a los otros. Esto mantiene cl equilibrio de la familia disfuncional cuando no sirve cl control.4. No sepuede hablar. Esta regla prohibe la libre expresión de cualquier sentimiento, necesidad o deseo. Nadie habla de su soledad ni de sus problemas.5. No se pueden cometer errores. Los errores implican vulnerabilidad. Esto no se permite y hay que encubrir toda falta a como dé lugar, para no ser objeto de crítica. 6. No se puede confiar. No debemos esperar nada de las relaciones con los demás. Las personas no son confiables. Ni los padres ni los hijos tienen satisfechas sus propias necesidades. El círculo de la desconfianza se perpetúa.

A estas reglas podemos agregar lo que Alice Miller llama "pedagogía venenosa".
Son las reglas que ella detecta en las familias disfuncionales:1. Los adultos son los dueños del niño dependiente.2. Ellos determinan en forma absoluta (como si fueran Dios) lo que está bien y lo que no.3. Cuando los padres se enojan, los niños son los responsables.4. Los padres siempre deben ser protegidos en su imagen. 5. Los sentimientos afirmativos del niño son una amenaza para el adulto y hay que evitarlos.6. La voluntad del niño debe ser "domada" cuanto antes.
La "pedagogía venenosa" se llama así, porque acaba con la autoestima del niño y con su espontaneidad, a la vez que justifica los abusos de los padres.

Otra de las características de la familia disfuncional es que no se viven las cinco libertades del ser humano. Virginia Satir hablaba de ellas y decía que eran: La libertad de ver y percibir, de pensar, la libertad de sentir, la libertad de desear y escoger y la libertad de imaginar. Estas libertades suponen la aceptación y la integración real de la persona y por eso se dan en un clima de buena comunicación. La comunicación adecuada es otro de los elementos básicos de la familia funcional

Algunas recomendaciones para construir familias fuertes:
Comunique que la relación y el amor en su familia son fuertes y no están en juego.· Cada familia es diferente. Lo que no se negocia es el amor y el respeto.· Generen el espacio para expresar desacuerdos.· Si usted lidera su hogar sin cónyuge, recuerde que no tiene que asumir el rol de la persona ausente. Basta · que haga lo mejor posible.· Cuando algo le moleste, refiérase a la conducta y no a la persona· Acepte las diferencias, la riqueza de una familia estriba en la capacidad de reconocerse mutuamente.· Sea flexible, haga ajustes, comprenda las diferentes etapas de la vida.· Acepte la individualidad de los miembros de su familia.· Cumpla las promesas que haga.· Escuche antes de hablar.· Negocie, no sea inflexible y a prenda a reconocer cuándo debe ceder.· Hable bien de los suyos, en presencia de ellos y en su ausencia.· Cuide las palabras y el tono su voz.· Las relaciones necesitan tiempo.· Exprese cariño.· Comparta tiempos individuales con cada uno de los miembros de su familia.· Tengan espacios juntos; celebraciones, paseos, etc.· Detecte los enemigos de los tiempos en familia; el individualismo, la falta de planificación, el egoísmo, etc
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